Inicio > Miscelánea de Ideas > Homenaje a Scooby, adiós hermano.

Homenaje a Scooby, adiós hermano.


Ya se acerca el día en el que tras acabar mis exámenes volví a Gandía y mis padres me dijeron que Scooby, mi perro, que me había acompañado durante 14 años, ya no estaba. Acababa de volver de una larga y difícil época de exámenes, era momento de volver a casa a descansar y disfrutar de los míos. Pero ese verano el destino me lo impidió.

Recuerdo perfectamente que mis padres quisieron venir a por mí a la estación, lo cuál no era habitual, pero dado lo “especial del momento” (acaba de terminar 2º de carrera), tampoco reparé en ello. Les abracé, les besé, me subí al coche, estuve charlando animadamente con ellos mientras íbamos a casa y, antes de que pudiera darme cuenta y preguntar por qué no habían traído a Scooby, mi padre me puso la mano sobre la pierna y me dijo. “Edgar, ha habido un problema. Scooby ya no está”. No recuerdo si fueron esas las palabras exactas, pero lo que sí recuerdo fue mi primera reacción: “Estáis de coña”. Pero no, no era una broma. No es que mis padres se gasten ese tipo de “gracias”, es que me negaba a aceptarlo. Quería que fuera una broma pesada. Me callé, mire hacia el suelo de la furgona y una gran cantidad de imágenes atravesaron mi cabeza.

Scooby llegó a mi vida cuando yo tenía unos 7 años. Casi que no recuerdo una etapa de mi vida en la que él no estuviera. Estaba en casa de mis bisabuelos, en la planta de arriba, no sé si jugando o qué, pero llegó mi padre a casa y me llamaron por la escalera para que bajara. Fue entonces cuando lo vi por primera vez. Una bolita de pelo pequeña que estaba olisqueándolo todo. Durante una temporada mis padres me habían estado preguntando si quería un perro o un hermanit@. Adivinad cuál fue mi elección, je je.

Mi padre nos contó que se lo habían regalado a cambio de un trabajo en una casa, y su gran método de selección fue acercar la cara donde estaba toda la camada y quedarse con el primero que le lamió la cara. Muy profesional. ¿No?. Pero la verdad es que no creo que pudiera haberlo elegido mejor. Ya tenía a mi hermanito.

Foto de Scooby, mi padre y yo al poco tiempo que entrara en nuestras vidas

Pasaron los años y fue creciendo. Lo sacábamos en ocasiones yo, en ocasiones mi padre, aunque como niño irresponsable que era (y no he dejado de serlo del todo) cada vez mi padre se tuvo que encargar más. Supongo que es algo habitual a esa edad, aunque ahora me arrepiento de no haber estado con y para él, tanto como lo estuvo para mí. Parte de este sentimiento de culpa viene por un bello recuerdo que tengo suyo: Siempre que caía enfermo (debido a mi asma, alergias, etc. eso no era muy infrecuente) él cogía su colchoneta con la boca y la arrastraba hasta colocarla al lado de donde yo estuviera tumbado (cama o sofá o donde fuera) y ahí se quedaba las horas o días que hicieran falta, cuidando de ese chiquillo enfermo. La dedicación suya era completa.

Siempre se portó muy bien y era querido por toda la familia, desde el primero hasta el último de nosotros. Lo único que no llevaba bien era lo de los celos, se ponía a ladrarnos y saltar si nos dábamos un abrazo para que le hiciéramos caso. Pero al menos era un “gran” defensor. Si mi padre emulaba que me hacía daño a mí o a mi madre mientras y gritábamos Ay!Ay!Ay! se ponía hecho una furia y le ladraba sin parar. Creo que abusamos tanto de esa broma que, al final, cuando éramos nosotros los que le hacíamos rabiar se iba a por mi padre, aunque no le hubiera hecho nada, y le mordía la mano. Pero por lo demás fue muy tranquilo y obediente. Respondiendo a la orden de ¡A tu sitio! se iba de inmediato a su colchoneta y ahí se quedaba horas. Eso sí, muy treatero. Mirada gacha, semblante triste, y paso lento, a ver si te apiadabas de él. La cara de pena la tenía muy bien ensayada y la solía gastar mientras comías para ver si le caía algo…el truco era no mirarle a los ojos.

Scooby ayudándome a estudiar Genética

Cuando me emancipé (es decir, desde que mis padres pagan un piso y manutención para que viva en Valencia estudiando) siempre me lo llevaba a que pasara las épocas de exámenes conmigo. Me hacía compañía mientras estudiaba y me obligaba a salir 3 veces al día a la calle, con lo que me venía muy bien. Yo en compensación lo malcriaba y le dejaba hacer todo aquello que nunca le dejamos en casa. Dormía conmigo en la cama, se subía a los sofás ( incluso una vez, Pico no se pudo sentar tras cenar porque Scooby le había quitado el sitio) y un largo etc. que no cuento por si mi madre lee esto =P. En esa época además ya fui consciente de la edad que tenía y me hinché a sacarle fotos y vídeos, cosa que ahora agradezco.

¿Qué más puedo decir? Podría pasarme varios post contando anécdotas, pero resumiendo: Voy a echar de menos que salga a recibirme cuando llegue a casa, echaré de menos cuando estaba al ordenador y venía a arañarme el brazo o darme con el hocico para que le rascara detrás de las orejas. También los saltos que pegaba cuando le preguntaba ¿Nos vamos? o que me gruñera cuando estaba el tumbado e iba a darle un poco por saco.

Scooby haciendo gala del gran esfuerzo que realizaba durante todo el día

Han sido muchos años y hay una gran cantidad de buenos momentos grabados en mi memoria. No pienso volver a tener un perro porque éste fue el mío y no habrá otro igual. En todo caso, tendré en un futuro el de mis hijos, pero eso ya será otra historia. Me consuela saber que tuvo una buena vida, además que nadie muere definitivamente mientras la gente se acuerde de él, y de Scooby tengo claro que estará en nuestros recuerdos toda nuestra vida.

Rest in peace

Anuncios
Categorías:Miscelánea de Ideas
  1. Juanma
    julio 8, 2012 en 21:44

    ¡Y qué gran recuerdo dejó! No le olvidaremos, eso seguro.

    Por cierto, creo que después del tiempo pasado, ahora puedo confesar que nosotros también lo malcriamos. Las magdalenas eran su debilidad…

    • julio 8, 2012 en 22:11

      Seguro que todos en un momento u otro lo malcriamos. Con lo de las magdalenas…en serio había algo que no fuera su debilidad culinariamente hablando? Salvo la cebolla de mi madre, que pica que no hay quien se la trague, acababa con todo je je.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: